Esta profesión da una satisfacción que no tiene límites

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En 1985, Lidia Aravena Carrillo comenzó a dirigir el laboratorio de conservación de colecciones Anton J. Konrad del Museo de Arte de Ponce. Debido al escaso presupuesto la Sra. Aravena presentó propuestas federales y pidió el apoyo de la Universidad Católica de Ponce para que a través del Programa Federal de Estudio y Trabajo se asignaran cuatro estudiantes de Bellas Artes por semestres al laboratorio de conservación. Estos estudiantes eran preparados en la conservación y restauración de obras de artes. Ella menciona que con el apoyo de los estudiantes del programa de estudio y trabajo y los voluntarios se ha logrado mantener el laboratorio.
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